Rebelión con tinta verde

La tinta verde crea jardines, selvas, prados,
follajes donde cantan las letras,
palabras que son árboles,
frases que son verdes constelaciones.

Octavio Paz

I. La tinta correrá por las calles… Una rebelión escribirá la ciudad con tinta verde. De cada gota brotará esperanza la clorofila trepará al asfalto. y nos uniremos, desde el Abya Yala, en un verde clamor de resistencia. Los árboles reverdecerán en las esquinas, cubrirán casas, viejas fábricas, sedes de gobierno y rascacielos, (sin distinguir estratos, géneros, razas) ni clases sociales, ni fronteras. Estaremos todos teñidos bajo una misma bandera de tinta verde II. Dicen los koguis, así comenzó la abundancia: Eluitsáma, la Madre que bebió medio mar, sembró ñame, yuca, batata, fríjol y malanga. Hoy los huertos urbanos repetirán su gesto: saciaremos el hambre con jardines hidropónicos que volverán a nacer del agua. La agricultura será regenerativa, la economía, circular, la distribución, equitativa, a manos abiertas, brotarán los frutos de nuestro esfuerzo y después vendrá una revolución ecoindustrial: Los rezos y ungüentos de las abuelas de las hojas extraerán la sabia savia, y junto a ellas vibrarán las modernas máquinas de resonancia. Un visionario mimetizará la luz solar, brotarán descubrimientos como manantiales. El petróleo volverá a ser obsoleto, como en los tiempos de antes: será una curiosidad, una resina oleosa con fines rituales. Los humedales le ganarán al concreto, palmo a palmo. Las calles se adaptarán a ellos. Los ríos que atraviesan la ciudad volverán a ser cristalinos, llenos de peces, llenos de aves. Y en su corriente también fluirá la tinta verde que ahora calla y medita como el árbol, que mueve apenas sus ramas, para susurrar al viento el rumor del agua que despierta. Y nos grita, en el cantar de un ave, que está por llegar para cambiar conciencias. III. Algunos dicen: ni al pájaro ni al árbol les importaría si la humanidad perece; apenas extrañarían nuestra partida. Pero la tinta verde cuenta otra historia: no es un lugar, sino un resplandecer en el huerto. Es un río que busca volver a ser cristalino, son los ojos de quienes siembran. Quienes sueñan con ella van en camino. Quien ama la tierra, quien ama a la gente ya vive en ella. Basta con aprender a escuchar: a nuestro alrededor, ese murmullo que nos dicta, sin prisa, la tinta.

Rafael Figueredo Oropeza (Venezuela) es escritor, físico y desarrollador de software radicado en Bogotá. Ha sido galardonado con el Premio Solsticios de Ciencia Ficción (2014), el Concurso Universitario de Cuentos José Santos Urriola y el Concurso de Poesía Iraset Páez Urdaneta (2012). Ha publicado en revistas como Letralia, La Cueva del Lobo, Tiempos Oscuros y Anapoyesis, y en antologías como Inventus. En 2024 publicó su primer poemario Nos delata la perplejidad, donde entrelaza lo cotidiano y lo mítico desde una mirada simbólica e introspectiva.

0
0
Carrito
Tu carrito está vacíoRegresar a la Tienda
Scroll al inicio