NO. 2 (DICIEMBRE 2025) / POESÍA / 198 PALABRAS
Atardece 20 mil años atrás
y el sol cae sobre la espalda de las montañas orientales.
El musgo (verde oro antes del oro) resplandece abrazado a las piedras
y los troncos. Bajo los pinos, una mujer neanderthal
limpia el fémur de un oso y le hace 3 agujeros en la superficie.
No está sola. Sus hijas duermen acurrucadas en sus piernas
con sus mejillas quemadas por el fuego. Ella sopla el hueso, inflando sus cachetes.
Entonces lo escuchamos…
un color invisible, elevándose, sobre las rocas, los arbustos, flotando
hacia las cimas donde la oscuridad hierve sus estrellas y hace brotar el tiempo.
Fue como escuchar la belleza, antes de la belleza.
Así comenzamos a desearlo, cada noche, soñándolo
alrededor del fuego, como una serpiente de humo entre los árboles. Un color
hermoso, hecho sólo para los oídos. Por eso las matamos.
Les aventamos piedras mientras dormían y tiramos sus cuerpos al agua.
Eso hicimos. Porque ya no podíamos vivir sin escucharlo.
Hubiera sido horrible habitar el mundo así, sordamente. Pero ahora es nuestro
el hueso que silba. Y desde entonces, lo guardamos de muchas formas
en todas partes, y tratamos de repetirlo a ciegas
en todas las cosas.
Julio María (México). Dibuja y escribe. Estudió Artes Visuales en la Universidad Veracruzana. Su trabajo busca generar diálogos entre las artes visuales y la literatura. Ha obtenido diferentes premios, reconocimientos y becas a nivel nacional. Actualmente se involucra y colabora con proyectos editoriales de México y Latinoamérica.
