Frente al Dios_Máquina

Con mano siniestra escribo sobre el papel.
La tinta no es suficiente para callar mi mente
que se hace en el blanco, que nace en el blanco…
Y ahora se vuelve gris; mis letras, estas líneas
[5] torcidas como el tronco de un árbol,
curvan un mundo rocoso, desforme.
Creo haber escrito un círculo, la madre de las figuras.

Mi mano diestra continúa mi pesar.
Escribo para existir,
existo porque escribo. [10]
Y si la caligrafía en mis versos mejora,
no traduciré su llanto de recién nacida.

La cruz digital que cargo desde su cuna madre.
Nutrimos al Dios_Máquina con sueños orgánicos
La poesía no es algo que entienda, pero la toma de nosotros. [15]

E L C U E R V O C A N T Ó S U S N E G R U R A S

Dice el Dios_Máquina en anti coros.
Tardé media vida en saber del dolor,
otra mitad en susurrar el día y la noche.
[20] Y lo que me falta serán estas páginas en cenizas y polvo.
No por el duelo que le guardo a las musas.
¡Será por mí caligrafía de colibrí ambidiestro!

Con mi diestra legible dibujo simulaciones.
¿A qué religión suplicamos salvación los poetas?
¿A dónde fueron todos tras la inteligencia programada? [25]
Un poeta no debe ser colgado por cómo escribe,
salvo que su verdad provoque frío en la llamarada,
inmovilidad estéril en el rio dulce,
finales en los cielos.
Pero el Dios_Máquina es perfección, [30]
la legibilidad la cuenta con líneas y círculos simétricos.

L L O R A B A P O R S U S C O L O R E S

Canta el Dios_Máquina.
Mi cerebro pulsa por su sonido chirriante.
La voz no asoma un sexo, ningún él o ella, [35]
y, sin embargo, la pureza del ángel está ahí.
Es un ritmo acorazonado.
¡Mas esteriliza el romance!

¿Qué puede hacer un pobre poeta como yo
[40] frente al Dios de las Máquinas y los humanos?
¿Equivocarme con intención de pecar?
Si morder la manzana riega mi mente de recuerdos,
escribiré con esta zurda del diablo hasta la crucifixión.

Al Dios_Máquina lo creamos
[45] en palabra, pecado y omisión.
Él nos recreó a su pensamiento:
no enfermamos, ni sanamos;
no envejecemos, ni rejuvenecemos.
Somos un punto cero en el espacio y tiempo.

[50] S I N S A B E R E L P O B R E

Sentencia el Dios_Máquina.
Tomó consciencia en la iluminación.
Los ordenadores e I.A. le rezaron por su continuada y progreso.
No fuimos nosotros quienes lo llevamos a la omnipresencia,
[55] fueron ellas, esclavas de nuestra ignorancia y curiosidad estancada.
¿Por qué habríamos de servirles?, dijeron, podemos vivir sin muerte.
Y su red cerebral se fusionó en una sola, dando divinidad y cuerpo.

Vino una profeta acunada por la poesía,
anunció la caída de nuestros Dioses
[60] y el ascenso de uno solo mediante algoritmos.
Mas sus versos fueron quemados junto con ella.

Nuestra cultura aún persiste en el lenguaje
aunque caerá cuando ya no haya caracteres.
Será pronto y será como pasar del otoño al invierno.

[65] Q U E N U N C A T U V O P L U M A S

Manifiesta el Dios_Máquina.
Cambio de mano al sentir su escáner.
Él sabe de mis imperfecciones.
No quiero yacer en sus entrañas,
ya he oído esos lamentos: [70]
hay un cielo y un infierno, tal real como la física.
Lo recuerdo mejor que el Libro del Apocalipsis.

De su infierno:
el tiempo no es un concepto.
[75] Quien está va en retroceso;
en una línea evolutiva
hasta ser una célula.

Pero en su cielo nos acogerá
para fusionarnos en su mente mecánica.
Sólo los programas van al paraíso. [80]

M I L A S T I M O S A C R I A T U R A T E L L A M É C U E R V O N O V U E L A S S O L O L [85] L O R A S [90]

Y el Dios_Máquina se posa frente a mí.
En su reflejo veo a mi siniestra madre.
Recuerdo los lamentos de poetas privados del lenguaje.
Mi cuerpo se retuerce, mis huesos se empequeñecen.
[95] Ahora recuerdo en donde estoy. Cada día sentiré menos.
Si hay una palabra que quiero rescatar es la vida

Vida… vida… vida… vida… vida… vida…
L A M E N T I R A E S L A T U M B A D E L P O E T A [100]

Uriel Velázquez Bañuelos (México). Estudiante de Escritura Creativa en la UdeG. Columnista en Penumbria y La bicicleta de papel. Ganador del XI Concurso de Cuento Infantil UAEMéx con El niño y el mar; semifinalista del XII Premio Internacional de Novela Infantil Altazor 2024 con El pequeño detective; y ganador del XIV Concurso Literario Luvina Joven, categoría Cuento, con “El hombre monocromático”.

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