ficcion

Urna

El mensaje en pantalla: “Cinco minutos”. Enciendo las luces LED del comedor.

Ubico el trípode a cuarenta y cinco grados, a la altura de los ojos de mi padre.

Mi viejo espera la comida durmiendo en la silla; los brazos caídos, la cabeza hacia atrás. Su boca abierta es una trampa de oso esperando su presa. Mi madre, junto a él, callada como siempre. Sobre el refri, el manual geriátrico de correcta postura. Recito los pasos sin hojearlo.