ficcion

Destierro

He tenido la misma pesadilla desde que salimos de casa hace tres noches: el mar se eleva como una masa densa, negra de agua, como si un pedazo del cielo estrellado emergiera desde el fondo más oscuro del océano y no se desprendiera de esa oscuridad. El agua condensada, igual que una pared, tiene grietas y agujeros diminutos por donde se alcanzan a ver luminiscencias incandescentes. Por un momento las confundo con estrellas, pero después recuerdo que el mar está lleno de restos de animales, plantas y humanos intoxicados de Zerimbrosa que fulguran como si fueran bioluminiscentes, pero en realidad son fuegos fatuos que destellan radioactividad y quién sabe qué más.