Después del Sueño de Hierro
“La Tierra de Todos”, del ucraniano refugiado en México, se consideraba perdido del todo —junto con las repúblicas—. Su recuperación, más el epílogo completo de Benedetto, es una noticia extraordinaria. Por primera vez en décadas, la quimera de poseer la colección íntegra deja de ser un sueño imposible para convertirse en una ambición legítima. La esperanza renace: quizás otros archivos secretos, otras bibliotecas clandestinas, otros refugios del saber conserven aún los testimonios dispersos de aquellos visionarios que, desde el exilio, imaginaron futuros que jamás llegaron a ser.
