ficcion

El mejor de los mundos posibles

Mía siguió pedaleando como si en verdad fuera a llegar a algún lugar. Por lo general el ejercicio le ayudaba a sentirse mejor y olvidar todo por un rato, pero esta vez no estaba funcionando. Sus pensamientos le martilleaban la cabeza mientras recorría el holobosque desde la bicicleta estacionaria en el estudio de su casa. Quizá un escenario más interesante la ayudaría a distraerse. Mía bajó del aparato y se acercó a la consola para cambiar el programa. Se sabía de memoria casi todos los recorridos que tenía descargados, así que seleccionó el usuario de Alex para buscar algún nuevo paisaje para andar en bici. Tan pronto cambió de usuario se dio cuenta que no había abierto el holoespacio de Alex desde el accidente.