Yo en tu lugar me suicidaría a los veinte
Puse la soga alrededor de mi cuello y le di unos cuantos tirones. ¿Dolería mucho? Imaginaba cómo sería yo en el día de mi muerte, con mi cuello azul como un moño de gala y el porte esperado del rigor mortis. Si me robustecía, el peso de mi cuerpo haría sucumbir a la soga, matándome más rápido; si me colgaba antes de terminar mi crecimiento, se añadirían unos segundos a la espera de mi muerte.
