ficcion

Territorio

Antoñito duerme entre vuestros brazos. Los deditos minúsculos en su manita minúscula tocan, a veces, un piano invisible. El bebé no se ha despertado con el rugido del animal que os acecha y os ha clavado en el sitio. Ni cuando lo habéis embadurnado, como a vosotras, con la pulpa del higo bermejo que camuflará vuestro olor. Fruta nueva que arrojan árboles nuevos como nuevo es todo lo que crece en este mundo que ahora es un valle, pero que antes ha sido muchas otras cosas. Y muchas más cosas será, ya emancipado de vosotras.