La (in)movilidad del agua o el destino múltiple de las mitocondrias
Tres lunas iluminan el mar primitivo del que sales reptando. Mundos y células que desembocan en otros mundos y células: una melodía sutil recorre tu cuerpo y todo lo que le rodea. No sabes exactamente cómo, pero intuyes que eso que escuchas tiene que ver de alguna forma con tus mitocondrias. Habría que preguntárselo a tus huesos antes de que se sequen. La consulta dura tres millones de años pero finalmente consigues ponerte en pie. Delante tuyo, abriéndose paso entre los juncos de este sueño, va un artrópodo gigante. Cacerola cochinilla de mar mitológica descomunal: marchan y mutan al ritmo de la música.
