ficcion

Cuando ya sea en vano

La historia que voy a contar no me ocurrió a mí, aunque más tarde me preguntaría si hubiera sido mejor ser una víctima directa. Nació, eso sí, del equívoco y de la duda. Sucedió en esta calle, hace tantos años ya, cuando después de recobrarse el pueblo decidió bautizar al fenómeno como “la primera estación de la lluvia”, y tiene la única desgracia —que algunos llaman suerte— de ser verdadera.