Los pliegues
Yuzuko finaliza la última doblez de papel y suspira. Coloca su creación en la palma de su mano y la observa: una rana verde con unos ojos saltones y simpáticos. Desde que lo conoce es lo que más le ha llamado la atención de Kohtaro: una mirada enorme y atenta en esa cara tan delgada. Yuzuko le vio salir de casa con un traje azul marino y un par de maletas, una más grande que la otra, varias veces antes de preguntarle por su trabajo.
